
Las últimas dos semanas participé de la gira tecnológica que realiza anualmente la fundación País Digital a países y ciudades de alta importancia para estratégica para Chile.
La delegación (ver) fue integrada por una extraordinaria grupo de 70 líderes empresariales, políticos, académicos y por su puesto, de los medios de comunicación.
En esa oportunidad el país elegido fue China, y en particular Beijing, Shanghai, Shenzhen y Hong Kong.
Algunos breves aprendizajes que me traigo a casa que quiero compartir con ustedes.
- Hay pocas palabras para poder relatar el impresionante desarrollo, agresividad y escala de China. Sus obras y relatos, dan cuenta de un país que tiene una cosa muy clara. Ser el número 1 mundial.
- En este marco, su épica global competitiva a nivel cultural, económica y política, revelan un país que goza de visión a 10, 20 y 30 años. (Ver la maqueta de la ciudad de Shanghai a 15 años más, no es más que algo conmovedor)

- Una evidente capacidad y valor en la ejecución impecable como excelente de sus proyectos. Todos y cada uno, para ser los mejores del mundo. (obras de las olimpiadas, universidades, empresas, mercados, etc)
- Parcialmente pudimos observar una camada de jóvenes con un hambre competitiva mundial tremenda. La metáfora más nítida es la de zorros cazadores en búsqueda de oportunidades, trabajando “como chinos”, preparándose en las mejores universidades del mundo y con ambición de ser parte de una generación histórica para su patria.
- Una historia plasmada en sus rostros e insignes obras culturales, llena poesía, belleza, tragedia y también mucho sufrimiento. La colosal muralla China – a modo de ejemplo-, fruto de muchas generaciones de trabajadores, no son sino un manifiesto rasgo en su cultura histórica, que nos ayuda a entender su presente y futuro.

Chile, delegación y provocaciones para nosotros.
- Aunque resulte obvio de decir, Chile se ve pequeño. Por cierto como tamaño, identidad y oferta al mundo. También hay muchos aspectos de los cuales podemos sentirnos muy orgullosos y agradecidos por el trabajo de nuestros líderes y comunidad.
- Chile se ve angustiosamente ensimismado, conversando del "caturreo local" (mucha farándula, mucha cahuín, mucha pugna politiquera poco importante)
- Chile se ve fragmentado en el conjunto de las agendas e intereses de cada uno de nosotros. El grito de cohesión y visión a largo plazo, ambición histórica que desde lo pequeño, nos oferte una posición atractiva en el mundo, que conlleve a mejores futuros para todos. En síntesis, ruge una ruta país, una razón de estar juntos en serio, por un proyecto cuyo nombre es Chile.
- Frente a esto, y para ser franco, la delegación de eminentes líderes, no fuimos sino el testimonio más fiel de ese grito de visión país. La pregunta (a nivel de desazón) es ¿qué tenemos que vencer en nosotros para que tal anhelo se traduzca en acción.?
- Quizás una notable frase de Deng Xiaoping nos puede ayudar: No importa si el gato es negro o blanco sino que coma ratones.


