En Chile se ha desatado la discusión acerca de la remuneraciones de los trabajadores. Esto a partir de las huelgas en Codelco –principal empresa estatal del país- y las palabras de Monseñor Goic.

Este debate, en el pasado inmediato, ha sido abordado por la notable desigualdad que existe en Chile y las distintas reacciones del mundo político, social y religioso respecto a esta problemática.
“El chancho está mal cortado”; podría definir el centro de la conversación, atendiendo a que el sueldo mínimo no representa la posibilidad de tener una vida digna para muchos compatriotas.
¿Cuál es el problema que necesitamos abordar?
Sin lugar a dudas, no podemos perder la mirada de que generar “pactos sociales” en pro de un aumento salarial no es sino un proyecto urgente y necesario. Se trata de la calidad de vida básica de chilenos. No obstante, no me deja de dar vueltas si es ésta la pregunta que necesitamos abordar –únicamente-.
Deben recordar la bullada manifestación de los pingüinos y la loce. Mi pregunta es, ¿sale la loce, arreglamos el problema de educación? Claro, en pequeña parte.

Pero el problema desde mi óptica en la educación es otro,
- ¿Cómo educamos a nuestros niños para habitar un mundo global, competitivo, cambiante e inestable?
- ¿Vamos a seguir formando niños para trabajos que ya no existen?
- ¿Seguiremos sacando al mundo laboral, miles muchachos con la ilusión que trabajarán bien remunerados en carreras que ya no aportan valor, que se copo el mercado, que ya no resuenan con los tiempos?.
- ¿Hemos caracterizado en serio este mundo en que estos niños vivirán?
- ¿Habremos entendido que muchos conocimiento no significan tener empleo?
- ¿Nos daremos cuenta que necesitamos que esos jóvenes tengan destrezas alineadas a este mundo?
Esta discusión es la que no tiene portadas, ni movilizaciones, ni huelgas.
Intentamos arreglar las contingencias pero no las preguntas más profundas.
Tal mirada, puede ser similar al sueldo ético.
Imaginemos “pacto social” subimos un “x” porcentaje las remuneraciones, pero en uno o en dos años más, la demanda de los trabajadores surgirá tal cual. Obviedad dirán algunos más versados en materias económicas, y como no.
Por lo mismo, me inquieta preguntarme, ¿Cuál es la pregunta larga?
Intuición...
- ¿Cómo hacemos que al país le vaya mejor? A punta sólo de los milagros naturales como la minería, salmones, vinos y bosques, me huele que no haremos tal diferencia.
- ¿Cómo hacemos del país una incubadora de talentos emprendedores globales?
- ¿La pobreza no se solucionará con crear riqueza entonces y no sólo con repartir mejor o en forma más justa el botín…?
Finalmente:
Vi hace algunas semanas la película “300”, en que pocas palabras muestra la historia bélica de un puñado de guerrero espartanos liderados por Leonidas. Si bien, tiene un corte épico y de valoración al patriotismo y al honor, la conecté con Chile y su realidad en el mundo que nos ha tocado vivir, con las Chinas, Indias, Estados Unidos, todos grandes fuerzas y cómo un pequeñito país de sólo 16 millones puede hacer una diferencia a partir de la épica, talento y visión.
Son preguntas que quiero compartir con ustedes.
A veces veo en Chile, que intentamos sanar hemorragias con parches curitas.
Bien por el sueldo ético, por mayor equidad social, mejor aún si trabajamos para que a todos los chilenos les vaya no sólo un "poquito mejor" sino mucho mejor!!